La mirada (La cándida adolescencia)

3:09 de la madrugada, estaba en la cama, otra noche más en vela, y de repente me he dicho; – Las fotos! – me he levantado ( no de un salto, como antaño, mi rodilla ya no me deja, y mi barriga tampoco) y he buscado los discos duros que llevan unos años en el dique seco. Abro, y entro en la carpeta de Nepal, mi primer gran viaje iniciático de fotografía.

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Que por qué lo de.. – LAS FOTOS!!!- simple, me he hecho mayor, y es tiempo de comenzar a editar las mejores fotos de mi vida para que queden hechas para cuando ya no esté yo.

Hoy elijo ésta; la llamo “La mirada” porque recuerdo como si fuera hoy, el momento.

22 de Enero del 2009 10:48:22 AM según el archivo RAW.

1/640seg f/4,0 ISO 75mm ISO 400 Canon EOs 1Ds Mark III

Alrededores de Pashupatinath en las afueras de Katmandú. Voy caminando por los descampados que siguen vivos y activos antes de entrar en la zona propia de Pashupatinath, envuelta en angostas y estrechas calles, aunque todas llevan al mismo lugar o tienen el sentido de llevarte a un solo lugar, al rio Bagmati, rio que recoge todos los otros rios del valle y los reúne para llevarlos al rio Kosi, uno de los afluentes del Ganges el rio sagrado para los hindúes y por lo tanto para una gran mayoría étnica Nepalí. En él se verterán las cenizas de los muertos para que vuelvan al eterno Ganges, que en realidad no es un rio, sino una diosa, la diosa Ganga, diosa de la purificación. De ahí la devoción del hindú por llevar sus restos humanos a la diosa para que el Atman (lo que aquí algunos entienden por alma), viaje sin problemas al Moksha (liberación de los renacimientos) y el cuerpo ya quemado y liberado de su alma se purifique en sus aguas para siempre.

Me dirijo a esa zona precisamente para eso, quiero visitar (una vez más) el templo de Pashupatinath, donde se celebran los ritos crematorios o se llevan al hospital que se encuentra justo a orillas del rio a que los moribundos se preparen para su último aliento en esta existencia con ese cuerpo. Pero eso es más adelante; antes de llegar al pequeño cúmulo de callejuelas y templos con edificios casi todos dedicados a la muerte o a su espera, están los descampados, y allí la vida fluye sin percibir esa muerte tan cercana; Campamentos de peregrinos, mercadillos de todo tipo, ganado y niños jugando por doquier.

Iba caminando, y a cada diez pasos se acercaban hordas de niños pidiendo o dinero, o caramelos (o lo que sea, el caso es sacar algo al extranjero de la cámara). En esos momentos no es fácil fotografiarlos; su excitación, su movimiento continuo y sobre todo la proximidad hace casi imposible que tengas en rango focal o que ni siquiera puedas encuadrar por falta de espacio. Así que utilicé mi recurso experiencial. Les das algo, ellos saben que solo lo vas a hacer una vez, y cuando lo hagas te dejaran de lado para irse en busca de otro “botín”. Tú no les interesas, en su ignorancia tierna y su necesidad de poseer lo que otros no tienen, solo quieren de ti, lo material, lo nuevo, lo diferente, y una vez lo tengan entre sus manos, perderá todo valor, y se irán en busca de otra cosa más novedosa, más diferente, más nueva… vaya… pues no son muy diferentes de nosotros los adultos, siempre insatisfechos y con ganas de tener lo que no tenemos o lo que tienen los demás…

Una vez han localizado a otra “victima” es momento de utilizar la cámara, durante esta instantánea, estaban posando todos para una chica que acababa de llegar con su cámara en mano, así que se disponen a posar, pero hay uno de ellos, que se ha percatado de que yo “sigo allí” y me regala una mirada y una expresión que desenmascara por completo el momento ofreciendo el alma de la fotografía y del niño; LA FELICIDAD.

Dime niño; qué te importa que no tengas casa para vivir, ni techo que te cobije, qué te importa que quizá no tengas ni padres, o ya no te acuerdes de ellos porque te abandonaron en la calle al no poder darte de comer, y para dejarte morir, prefirieron ofrecerte a los dioses y que ellos hicieran voluntad con tu vida. Qué importa si tus ropas no son nuevas, están agujereadas o no vayan a la moda… que te importa a ti?

A ti te importa la felicidad, ese estado para ti intemporal por tu edad escasa, que día a día se ira apagando para dejar paso a una realidad de la que ahora no eres consciente, y cuando lo haga, engullirá tu energía para convertirla en esa realidad que ahora no quieres ver, pero que algún día, cuando la reconozcas, ya no podrás deshacerte de ella; para siempre.

Me quedo con su mirada. Han pasado ya 10 años desde esta fotografía. Que habrá sido de ese niño? Sobreviviría al terremoto del 2015? sobreviviría a cualquier enfermedad que aquí en occidente se cura con un simple tratamiento de 4 píldoras y allí es la sentencia de muerte?

No lo sé.. nunca lo sabré, y por eso, para mi, es tan importante la fotografía… porque es la memoria perenne que mantendrá vivo todo aquello que quede bajo el yugo de un sensor o una película química. Esa es la magia de la fotografía.

Otra foto más, para mi colección de “momentos de una vida.”

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