Las edades geográficas

Indonesia

Un encuentro fortuito al amanecer y un descubrimiento al atardecer. Dos fotos con un mismo sentido.

La vi cuando me desplazaba hacia Borobudur, en la demarcación de Jogyakarta, en la Isla de Java. Hacia unos minutos que el sol se había puesto en el horizonte, y ya estaban todos trabajando en la recolecta del arroz; el manjar y sustento de los indonesios durante toda su existencia. Yo me dirigía a Borobudur, la ultima construcción mastodóntica del Budismo en Indonesia.
Me llamó la atención sus vestiduras, coloridas y fuera de tono con el resto de agricultores que estaban en el mismo campo. Decidí parar el coche y bajar a hacer unas fotos, no pude verle la cara, estaba de espaldas.
Por la tarde cuando el sol ya estaba en su cenit, y volviendo ya de hacer las fotos en el mandala de piedra de Borobudur me la volví a encontrar, y esta vez si pude verle la cara. Me sorprendió que hacia 11 horas la había visto en la misma postura, haciendo exactamente lo mismo, recoger arroz. Volví a bajar a la zona y empecé a hacer fotos, me acerqué a las personas que ya estaban saliendo del campo porque el sol comenzaba a descender y les pregunté por ella – Es mi madre – me dijo la mujer de unos 40 años (complicado saber la edad de un indonesio)en un ingles muy básico. Le pregunté si trabajaba todos los días allí con ellos y me dijo – Siempre, lo lleva haciendo toda su vida-
Me fijé mejor y vi que entre sus manos llevaba una especie de cuchillo de Bambú, nada moderno, solo sus vestimentas que contrastaban con su sombrero desgastado y roto por el tiempo.
Dignidad, voluntad, dureza, comprensión, entendimiento de la vida… son palabras que se me agolpaban en la cabeza cada vez que miraba a través del objetivo y le veía la cara a la mujer. Y comprendí que la edad es algo muy relativo dependiendo de donde te encuentres. No sabría decir la edad de la mujer, pero pasaba de los 60 seguro; si lo comparo con una mujer de 60 años de la actualidad occidental… cuanta diferencia…

En su rostro concentrado, veo la sabiduría de la tierra, la dureza del espíritu y la tardía irreverencia del tiempo, que en su lucha por envejecer la vida se encuentra con heroínas como esta que probablemente sin saber lo que significa la vejez, continua su vida como lo hacia cuando tenia 10 o 12 años cuando comenzó a trabajar en los campos de arroz. Y en la belleza de sus vestiduras encuentro la otra belleza que ya no se ve, pero se respira cada vez que estas cerca de alguien así.. la belleza de la naturaleza, y la vida apartados de la modernidad y el progreso; ese egoísta sentimiento que nos hace ver las cosas buenas de antaño pero que nos aparta de la dureza de vivir así.

Ojalá se pudiera vivir en un termino medio, potenciando la naturaleza y previniendo a la vez que protegiendo la vejez…
Cosas de las edades geográficas.

Indonesia

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