Una foto que detiene un instante

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Una foto…

Una foto que detiene un instante. Un momento. Una porción del tiempo que de ser efímera pasa a ser eterna. Un sentimiento; la caducidad del tiempo siempre comiendo el terreno a la vida, sin tregua, sin aliento.
Playa de Balangan en Bali, Indonesia, es enero, y las puestas de sol en esa epoca son inimaginables, a veces. Los fuegos del horizonte se convierten en llamas de magentas que incendian las aguas, tiñendo la espuma de un color difícil de describir.. bueno no, tiene una denominación, pero puede que no la comprendas; MÁGICO.

Para un fotógrafo, la paciencia es la guinda que puede hacer de una foto buena, a una foto especial. En esta se confunden los oscuros de la noche que llegará en pocos minutos con la inocencia del niño que no le importa que ya no haya luz, que el día se vaya a dormir; la vida es para exprimirla y él sabe bien que lo que no haga hoy, mañana ya no habrá tiempo.

Puede que la foto no te diga nada. Puede que no sea nada del otro mundo, porque a veces, hay fotografías que uno las hace para uno mismo; intentando plasmar en esa fotografía, en ese momento, el sentimiento y la sensación vividos, y eso solo lo puede sentir el que hace la foto, el que vive el momento, en ese lugar, en ese instante.

Puede que pase el tiempo, que envejezca hasta el punto en el que ya no podré ir a playas como ésta, ya no podré coger una moto, y como un adolescente enamorado que vuela en ella a la cita con su amada, recorra kilómetros de ensueño con paisajes inimaginables en una isla paradisíaca… puede..

… Y puede que ya nunca más vuelva a respirar mientras vuelvo con la vieja motocicleta, el olor de la leña quemada de las casas que hay a la vera de los carreteritas enjutas de Balangan, camino de Nirmala, ni vuelva a esquivar a las gallinas que se cruzan en la carretera como si fueran diosas y señoras de la isla.. ni vuelva a tener que tocar la bocina de la moto, para espantar a niños y niñas endiabladamente risueños y alegres, como el de la foto que no les importa que entre la noche para seguir corriendo y disfrutando de la vida como solo sabe hacer un niño de Indonesia…

Pero nadie, ni siquiera el tiempo me privará en el futuro de mirar esta fotografia y recordar ese momento; y dejaré que me embadurne de melancolía hasta el punto de llorar, y entre sollozos me diga..
– Si.. yo estuve allí –

La vida es como una pluma, tiene un vuelo tan leve, y una vida tan breve, que precisa viento sin parar…

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